La decisión gubernamental de fijar el coste de las mascarillas para la población vino marcada por la altísima demanda y el alza abusiva de los precios de venta al público.

Se ha vuelto cotidiano ver a la población española con mascarilla en el supermercado, la farmacia, en el reglamentario paseo de las mascotas o incluso haciendo deporte, algo que a principios del estado de alarma todavía era raro ver dada la escasez de este recurso en el propio entorno sanitario y la desaparición del producto en los establecimientos que lo dispensaban habitualmente, parecía lógico que no fuese de uso generalizado. Poco a poco, el uso de este equipo de prevención individual se fue extendiendo; a pesar de que durante semanas se repitió desde fuentes oficiales y profesionales del sector que solamente era eficaz para no contagiar a otros, también hubo voces contrarias que recomendaban su uso en cualquier espacio público. A partir del 21 de mayo el uso de las mascarillas es obligatorio tanto en la vía pública como en espacios cerrados en los que no se pueda mantener la distancia de seguridad entre personas.

El uso está totalmente generalizado; han vuelto a aparecer en las estanterías de las farmacias, pero también son muchos los fabricantes que aprovecharon la coyuntura para subir los precios, escudándose en la escasez de materia prima. Esa realidad, sumada al margen de intermediación del que finalmente vende el producto a la población, hace que los precios se hayan disparado. Una mascarilla quirúrgica, que podía costar alrededor de 50 céntimos la unidad antes de la pandemia, llego a costar tres euros. El coste se disparó hasta alcanzar cifras ridículas cercanas a los 20 euros por las FFP3, las de mayor grado de eficacia filtrante.

Escuchando finalmente las quejas de la población en las últimas semanas, el Gobierno central puso freno a la escalada de precios y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció el pasado 21 de abril el coste oficial para las mascarillas quirúrgicas que tendrán un precio máximo de 0,96 euros, IVA incluido por unidad. Además, se preparan medidas especiales para mayores de 65 años y enfermos crónicos.

 

Estos son los tipos de mascarillas para luchar contra el coronavirus

Las mascarillas se dividen en tres grandes grupos oficiales: higiénicas, quirúrgicas y de alta eficacia. En un cuarto segmento están las caseras hechas a partir de camisetas o sábanas de algodón, útiles para no contagiar a otros ante la carencia de las oficiales, pero que carecen de eficacia como barrera para no contagiarse.

 

Mascarillas higiénicas

También llamadas de barrera, han sido las últimas en recibir una autorización oficial cuando se permitió el regreso al trabajo a los sectores no esenciales. Están reguladas por la Especificación UNE 0064. Se pueden limpiar y desinfectar, ya sea en lavadora a alta temperatura o en lejía diluida en agua al 1/50. Estas son las recomendadas para niños.

 

Mascarillas quirúrgicas

Su uso principal es retener las gotas de saliva de una persona infectada, que portan el virus. Son de un solo uso, con un máximo recomendado de cuatro horas.

 

Mascarillas con autofiltrantes de alta eficacia

Son de tres tipos, según el grado de filtración: FFP1 (78%), FFP2 (92%) y FFP3 (98%). Aparecen también las N95 (nomenclatura estadounidense, con una capacidad de filtrado del 95%). La válvula reduce la humedad en el interior de la mascarilla. También son de un solo uso, con un máximo recomendado de ocho horas.

 

(Fuente Heraldo de Aragón) https://www.heraldo.es/noticias/salud/2020/05/08/tipos-mascarillas-coronavirus-precios-quirurgicas-higienicas-ffp1-ffp2-ffp3-n95-1373760.html
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