Desde este jueves 21 de mayo, y en virtud de la Orden SND/422/2020 recogida en el BOE el pasado martes 19 de mayo, el uso de mascarillas es obligatorio en todos los espacios públicos, ya sean cerrados o al aire libre, cuando no se pueda mantener una distancia de seguridad de dos metros y con las excepciones de niños menores de seis años o personas con enfermedades respiratorias.

Las multas por no llevarlas rondarían los 600 euros, según el Ministerio del Interior, aunque se ha avisado desde el Ministerio que se establece un período de gracia en los primeros días de aplicación de la Orden de Sanidad. No obstante, tampoco se ha precisado cuando concluye este período, con el fin de conminar a la población a cumplir desde ya con esta normativa, que por desgracia llega en días de altas temperaturas, preludio de lo que puede ser llevar las mascarillas durante el verano.

 

Dónde comprar las mascarillas

Después de la escasez de suministro en el primer mes y medio del estado de alarma, las tres últimas semanas ya se han empezado a ver mascarillas reglamentarias (certificadas por Sanidad) en farmacias, así como en la gran mayoría de supermercados pertenecientes a cadenas de ámbito regional o nacional, además de tiendas especializadas. 

Las más comunes a la venta son las higiénicas y las quirúrgicas; las llamadas de alta eficacia (FFP o Filtering Face Piece) son recomiendan especialmente para los grupos de alto riesgo, como los sanitarios, pero también están muy extendidas entre la población, a pesar de que su coste puede hasta multiplicarse por 10 en relación a las quirúrgicas, que tienen un precio máximo fijado de 0,96 euros la unidad.

 

¿Las mascarillas caseras sirven para evitar el contagio?

Las mascarillas caseras sin certificación no son eficaces para evitar el contagio, aunque obviamente disminuyen el riesgo por su condición de barrera, pero el minúsculo tamaño del virus (apenas cuatro micras) hace que las que son realmente protectoras en un grado suficiente deban cumplir una serie de requisitos valorables por las autoridades sanitarias.

 

Cómo usar y guardar las mascarillas

Para usar bien las mascarillas hay que tener en cuenta una serie de consejos, que comienzan por un lavado correcto de manos con agua y jabón o gel hidroalcohólico; hay que cuidar la colocación, bien ajustada a la cara, y hay que evitar tocarla por la parte frontal mientras se esté en la calle; al quitársela hay que hacerlo por detrás, agarrando las gomas de sujeción. Cuando sean reutilizables, en casa deben conservarse en lugar seco, aislado y en bolsas transpirables.

Mascarillas higiénicas

También llamadas de barrera, están reguladas por la Especificación UNE 0064. Se pueden limpiar y desinfectar, ya sea en lavadora a alta temperatura o en lejía diluida en agua al 1/50. Son las más comunes entre los niños. Los materiales son muy diversos, desde telas de algodón a neopreno; si están certificadas, pueden venderse, y el precio varía según el material o el distribuidor.

 

Mascarillas quirúrgicas

Indicadas especialmente para retener las gotas de saliva de una persona infectada. No se pueden lavar, y el uso máximo recomendado es de cuatro horas.

 

Mascarillas de alta eficacia

Pueden ser FFP1 (78% de filtración), FFP2 (92%), KN95 (95%) o FFP3 (98%). La mayoría llevan una válvula que reduce la humedad en el interior de la mascarilla. No se pueden lavar, y su uso máximo recomendado es de ocho horas.

 

¿Cómo deben ser las mascarillas para los niños?

Los arneses que sirven para la sujeción a la cabeza de las mascarillas higiénicas para niños deben poder sujetarse sin generar nudos, extremos libres o elementos tridimensionales. Además, han de cumplir las recomendaciones que se incluyen en el Real Decreto 1801/2003, de 2 de diciembre, sobre seguridad general de los productos. Por ello, deberá tenerse en cuenta las especificaciones técnicas UNE-EN 14682:2015 de seguridad de la ropa infantil. Asimismo, se recomienda la colocación bajo la supervisión de un adulto.

 

Cómo lavar las mascarillas reutilizables

El Ministerio de Sanidad recomienda tres métodos válidos para desinfectar las mascarillas reutilizables (solamente las higiénicas lo son), empezando por lavarlas con detergente normal y agua a temperatura entre 60 y 90 grados. La segunda posibilidad es sumergir las mascarillas en una dilución de lejía de 1:50, siendo un ejemplo 20 mililitros de lejía en un litro de agua tibia: hay que dejarlas 30 minutos y tras sacarlas, lavarlas con agua y jabón; después toca un buen aclarado, para que no quede nada de lejía, y se ponen a secar. La tercera forma es usar un virucida autorizado por el Ministerio de Sanidad, siguiendo a rajatabla las instrucciones del fabricante.

 

(Fuente Heraldo de Aragón) https://www.heraldo.es/noticias/nacional/2020/05/21/guia-mascarillas-clases-lavarlas-guardar-donde-comprar-precios-multas-1376120.html
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