Con motivo del Día Internacional del Voluntariado, desde “Me quedo en Casa”, queremos compartir una serie de consejos e información acerca de la posibilidad de que las personas mayores puedan realizar voluntariado y de los beneficios que esta acción tiene, para las propias personas voluntarias.

El voluntariado se define por cuatro características fundamentales: compromiso libre, actuación desde una organización, altruismo y su finalidad es la de ayudar a los demás.

La persona mayor, es un potencial voluntario de primer orden, por sus conocimientos acumulados a lo largo de su vida, su experiencia, su abundante tiempo libre disponible, su predisposición a ayudar y por su necesidad de sentirse útil en la sociedad.

 

BENEFICIOS DEL VOLUNTARIADO PARA LAS PERSONAS MAYORES

 

La llegada a la Jubilación, puede provocar sentimientos enfrentados a muchas personas  mayores. Por un lado, se llega a un estado de inactividad laboral, en el que ya no hay que seguir un horario, cumplir unos objetivos, madrugar, vivir con estrés, etc. Esto provoca un estado de tranquilidad, y/o satisfacción por una vida laboral completada. Sin embargo, por otro lado, pueden también surgir pensamientos de inutilidad, como “ya soy mayor para seguir trabajando”, “la sociedad me da de lado”, momentos en los que no saber cómo emplear el tiempo libre, y se puede caer en el error de llevar una vida inactiva, poco organizada y sin motivaciones ni ganas de realizar ninguna actividad que no forme parte de la rutina diaria. Esta actitud de dejadez puede provocar en el adulto mayor una reducción de sus capacidades físicas y mentales, aislamiento y soledad, e incluso desencadenar la aparición de una enfermedad.

Para las personas que no afrontan adecuadamente la jubilación, pero también para quienes la viven de una forma positiva y con ganas de seguir activo y hacer algo por los demás, el voluntariado puede ser una alternativa ideal en esta nueva etapa de su vida.

 

BENEFICIOS DEL VOLUNTARIADO EN LA VEJEZ

 

Para cualquier persona mayor, el voluntariado resulta muy gratificante, debido fundamentalmente al propio conocimiento de que con tu labor desinteresada estás ayudando personas que lo necesitan. Quien tiene este espíritu solidario obtiene importantes beneficios, especialmente mentales y emocionales pero, para una persona mayor, el voluntariado puede suponer muchas otras ventajas, te contamos cuales son:

 

  • Mayor actividad: el voluntariado implica comprometerse a realizar una serie de actividades, en unos días concretos, y con una duración determinada, lo que supone que la persona debe mantenerse activa, salir de casa, desplazarse, etcétera.
  • Mejora el estado físico: un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Georgia y Florida State University muestra que las personas mayores que realizan acciones de voluntariado presentan menos posibilidades de perder capacidades físicas, como andar o subir escaleras. Esto se debe a que las labores físicas y la actividad que conllevan sus labores de voluntariado favorecen envejecer de forma más saludable.
  • Previene enfermedades: el hecho de mantenerse activo también reduce las posibilidades de padecer patologías metabólicas como la diabetes, la hipertensión o la hipercolesterolemia, mientras que mejora la salud mental y el estado anímico.
  • Evita la soledad: ser voluntario conlleva conocer a otras personas, tanto de la entidad en la que se colabora, como a aquellos a los que se ayuda. Es posible que sea necesario viajar, realizar actividades poco comunes en la rutina diaria, y establecer contacto con individuos muy diferentes. Para una persona mayor esto resulta muy positivo, porque evita el aislamiento social.
  • Abre la mente: las funciones que se realizan durante el voluntariado suelen ser muy diferentes a las que la persona llevaba a cabo en su trabajo. Son acciones solidarias, de ayuda, de apoyo, dirigidas a personas de diferente entorno social y edad, personas con discapacidad, en situación de pobreza, etcétera. Esto permite ver la vida desde otra perspectiva, lo que siempre resulta positivo.
  • Recibe ayuda también: si el voluntariado se realiza en una asociación de pacientes porque el voluntario padece la patología que representa la asociación, además de ayudar a los demás, se estará ayudando a sí mismo, porque estar en contacto con otras personas en su misma situación, que han superado problemas similares, y recibir información de forma tan cercana, resulta muy beneficioso para su salud física y mental.

 

VOLUNTARIADO SOCIAL

 

El voluntariado social, es el tipo de voluntariado más desarrollado y conocido en nuestra sociedad. Es un voluntariado benéfico asistencial que tiene como objetivo principal ayudar a personas necesitadas y que sufren diferentes tipos de problemas sociales como la soledad, aislamiento, enfermedades diversas, exclusión social o discapacidad. Este tipo de voluntariado se puede realizar de diferentes formas:

  • Presencial: asistiendo a cualquier organización o centro que intervenga con algún colectivo: centros de personas mayores (Residencias, centros de día) o de personas con discapacidad, hospitales, o domicilios donde vivan personas en situación de soledad. Si está interesado en realizar este tipo de voluntariado puede contactar con organizaciones como:
  • Por teléfono: existen numerosas organizaciones que realizan una labor importantísima para luchar contra la soledad y el aislamiento como son:
    • Teléfono de la esperanza:
    • Teléfono dorado: El teléfono 900 22 22 23, impulsado por Mensajeros de la Paz en 1995 para acompañar telefónicamente a personas mayores en situación de soledad, tendrá ahora su centralita en la iglesia de San Antón de Madrid, abierta las 24 horas del día
  • Voluntariado Online: a través de redes sociales, se puede realizar un acompañamiento a personas mayores para luchar contra la soledad y fomentar la socialización, aplicaciones como Facebook, Whatsapp, Instagram, se puede realizar una labor social muy buena. También a través de Skype, una aplicación para realizar video llamadas, se puede fomentar el contacto entre personas mayores que se encuentren en situación de soledad, aunque residan en puntos alejados de la geografía.

 

Para Cruz Blanca, en general, y para el Programa “Me Quedo en Casa” en particular, valoramos positivamente, la realización de acciones de voluntariado por parte de las personas mayores.