Según datos recogidos por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), más de la mitad de los cuidadores familiares no han recibido formación o información para poder proporcionar los cuidados que requiere la persona mayor dependiente. Por tanto, nos encontramos en un contexto en que, familiares y personas cuidadoras, desconocen dónde y cuándo invertir esfuerzos, recursos personales y económicos, y cómo afrontar la sobrecarga física y emocional que supone la dedicación continuada o puntual del cuidado.

En este contexto, Me quedo en casa supone una oportunidad para que familiares y personas dedicadas a los cuidados en el hogar accedan a información y recursos desde una perspectiva práctica, dotándoles de conocimientos, además de reforzar su autoestima y darle seguridad a la hora de proporcionar los cuidados.

En este post, ofrecemos algunas recomendaciones para la persona cuidadora con respecto a la gestión de la medicación de una persona en situación de dependencia:

  • El primer paso es valorar lo más objetivamente posible la situación mental y física de la persona dependiente para saber hasta qué punto puede hacerse cargo de su medicación.

  • No abochornes a tu familiar. Toma medidas y soluciones que lo ayuden a afrontar su nueva situación más deteriorada. Dale cariño y ayuda. Es lo que necesita. Según su discapacidad, planifica sus tomas y, en los casos más graves, adminístraselas personalmente.

  • Separa las medicinas habituales de las ocasionales. Proporciónale todo tipo de estrategias que eviten una mala administración de los fármacos.

  • Observa la reacción de tu familiar frente a los fármacos de nueva administración y comenta al médico cualquier eventualidad.
  • Procura acompañar a tu familiar a la consulta médica y llevar escrito un resumen de su historial así como un listado de las medicinas que toma. Informa lo más posible a tu médico de su situación y del efecto que le producen los fármacos. Ante cualquier duda, vuelve a la consulta y pregunta.

  • Pide al facultativo la presentación del medicamento más adecuada para tu familiar. Por ejemplo, hay personas que no tragan bien los comprimidos o las cápsulas. Explícale bien su situación. Incluso hay quienes no toleran bien ciertos sabores. Mentalízate y explica a los demás que no se trata de caprichos sino de mayores dificultades.