Sin la memoria seriamos seres vegetales, incapacitados para ver, oír ,pensar o crear. Gracias a nuestra memoria en cualquier momento de nuestra vida podemos mirar hacia atrás y afirmar “somos lo que recordamos”.

Los olvidos más frecuentes se dan en acciones sobre-aprendidas, muy repetidas y por lo tanto muy automatizadas.

La memoria puede ejercitarse. No es necesario quejarse ni sufrir por no saber manejar esta capacidad mental. Pueden hacerla una gran consejera y sacarle provecho. Todo es cuestión de atención, orden y disciplina.

El mejor tratamiento para la pérdida de memoria es la prevención. Para trabajarla les aconsejo esta serie de recomendaciones y técnicas para mantenerla activa.